Una reflexión sobre la poesía mística y el sufismo

La poesía es arte que se vislumbra en soledad. Es el encuentro sensible del yo con el mundo, generado desde una profundidad consciente, perceptiva y dispuesta, que atiende a los rumores, sinsabores e inquietudes de la existencia. En ese espacio de soledad es cuando el poeta plasma, en imágenes y ritmos, los destellos de esencialidad de los seres y sus circunstancias. Es como entrar a estados de contemplación que generan múltiples voces de monólogos y diálogos con otra realidad más alta y profunda, recurriendo a una gran diversidad de forma; una de esas formas es la poesía mística o trascendental. La poesía mística encuentra un camino especial dentro de la literatura y tiene la característica de expresarse dialogando con un Tú superior que acoge las incertidumbres y certezas que claman por su encuentro. Ese Tú superior puede ser el Yo, la propia alma, parte intrínseca de cada ser humano o Dios mismo. La relación entre poesía y mística tiene su origen en la finalidad misma de ambas: el acercamiento al Absoluto.

El poeta que se encuentra ante la luz o la experiencia de un momento sagrado, accede a la raíz predominante de un encuentro y desencuentro consigo mismo y con el mundo que lo rodea. Es una especie de oscilación entre la luz y la oscuridad. ¿Qué surge primero: la mística o la poesía trascendental? Ambas van estrechamente vinculadas, aunque, en la mayoría de los casos, es el místico quien accede al lenguaje metafórico para expresar su devoción. Por su parte, el poeta que busca trascender a través de su poesía, muchas veces encuentra en su trabajo poético un éxtasis intrínseco que lo lleva a experimentar una catarsis sagrada. La poesía mística no es precisamente poesía religiosa, aquel, sin embargo, empieza donde termina la religiosa.

La poesía mística tomó gran presencia en el cristianismo, así lo vemos, por ejemplo, en la poesía de las místicas cristianas las Beguinas, y otros místicos como San Juan de la Cruz; también encontró su cauce en el islam, en la tradición de lo que se conoce como sufismo ya que fue en esta tradición mística donde surgieron poetas que dejaron un legado poético muy grande para la humanidad. Algunos de ellos fueron el gran poeta persa Rumi, Omar Khayyam, Rabbia de Basora, entre otros. Estos grandes místicos recurrieron a una gran cantidad de símbolos metafóricos para hablar de ese proceso de unión entre el ser humano y el Creador; símbolos como la rosa, el vino, la mujer, las aves, tal es el caso de la obra: El lenguaje de los pájaros de: Farid ud-Din Attar. Shams el Tabrzi maestro de Rumi escribió los siguientes versos:

Tú eres una sombra: ¡aniquílate en los rayos del Sol!
¿Cuánto tiempo seguirás contemplando tu sombra?
¡Contempla también Su luz!

Rabbi’a de Bassora, o Rabbi’al Adawiya, santa sufita, murió en el año 801 DC, es uno de los primeros personajes femeninos que cantó a la unión mística del hombre con Dios mediante el más puro amor. En sus poemas exalta la figura del amado, describiendo la experiencia extática. En uno de sus poemas, ella dice:

De dos maneras te amo: egoístamente, y además en forma digna de ti.
Este amor egoísta domina mi pensamiento, dedicándotelo totalmente.
El amor más puro es cuando levantas el velo a mis miradas de adoración.
Por ninguno de los dos merezco elogios,
sean para ti las alabanzas de estos dos amores.

Husayn Mansûr al-Hallaj, poeta persa, transmite el misterio del amor Divino, así o podemos leer en estos versos:

Entre tú y yo se interpone un “ego” que me atormenta.
¡Concédeme la gracia de arrancar ese ego de entre nosotros!
Yo soy aquel a quién amo, y aquél a quién amo soy yo.
Somos dos espíritus en un solo cuerpo.
Si tú me ves a mí le ves a él. Y si le ves a él, nos ves a ambos.

El gran poeta persa Rumi, es uno de los que más se conocen sus poemas en todo el mundo. Aquí un fragmento de uno de sus poemas:

Escucha como la dulzaina se lamenta con agudo y triste son
por la separación de los amantes.
Desde que me arrancaron de la tierra,
mi camino hace que las mujeres y los hombres
lloren al sentir el dolor y la pasión del amor.

Quiero un corazón comprensivo.
El desdichado que tiene que hacer largos viajes
siente la nostalgia por su antigua felicidad y su hogar

El ser humano de por sí, ya es un ser místico por naturaleza, por eso siempre está en constante búsqueda de esos mundos interiores de su alma o de un más allá que no es de esta realidad. Los poetas místicos crearon una poesía única que dejó en cada uno de sus poemas esa vivencia y experiencia intrapersonal con Dios o el Absoluto, y también del dolor y sufrimiento que la vida misma deja, encontrando a través de sus pensamientos y reflexiones poéticas respuestas que se convierten en aliento de fe y esperanza para otros. La poesía mística nos llena de su perfume profundo y rico y nos da la posibilidad de encontrar ese camino de trascendencia que es capaz de romper con los límites de todo espacio y tiempo.


por MARLENE PASINI (México). Comunicóloga, escritora, poeta, editora, artista visual. Psicoterapeuta, coach de vida y educación transpersonal, con maestría en literatura, diplomada en historia. Egiptóloga con certificación en jeroglíficos y especialista en sabiduría ancestral y mística.




Las opiniones aquí expresadas son de exclusiva responsabilidad del autor y pueden o no coincidir con las de este medio de comunicación.

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