Dulce como selva negra | María Macaya

TÓCAME COMO A UN VIOLÍN

Tócame como a un violín
y lloraré una canción dulce como mis piernas.
Te cantaré mi serenata,
eso sí, la mía,
no la tuya.

Mete los dedos entre mis cuerdas
y te diré secretos cantados al oído,
sin palabras, sin suspiros.

Piano, por favor.

Afíname como te indique
para escucharme como quiero.
Socándome las clavijas
llegaremos los dos al cielo.

Cuando termine,
abraza mi cintura de violín
mientras recuesto mi cabeza en tu hombro
y tú te acercas y me besas y me duermo.

Pero no te decepciones
cuando no seas más el arco
que saca este gemido melodioso
de mis entrañas de madera.

Y yo siga cantando.

Músicos diestros
en el mundo hay muchos.
Yo por ser obra maestra,
no me disculpo;
punto.

Viento inmóvil (Editorial Universidad de Costa Rica, 2020)


…PERO TE ESTOY ESCRIENDO TODAVÍA

Entré al baño del apartamento en Boston.
Detrás de la puerta colgaba tu bata.
Había un pañuelo sucio en la bolsa izquierda.
Hacía dos años habías muerto.

¿Habría sabido, el afortunado papelillo,
que te sobreviviría por tanto tiempo?
¡Te sentí tan cerca!

Contenía tal vez tus últimas lágrimas,
el sudor leve de tu cuello,
un efímero estornudo,
o mocos.

Ya no importa
supongo.

Lo sostuve frente a mí
como lirio blanco entre mis dedos.
No sabiendo si venerarlo
o repudiarlo.

Lo boté en la basura.
Cerré la puerta.

Viento inmóvil (Editorial Universidad de Costa Rica, 2020)


LLOVIZNA

A Ricardo Plata

El silencio se pasea desnudo por el cuarto.
Trato de escribir, pero te pienso.

De un cúmulo de anhelos
se va formando el poema.
Tus rosas cabizbajas
no se mueven,
el agua está turbia.

Los libros de poesía
abiertos en el sofá
quieren verte a los ojos.

Hay demasiadas sillas vacías
pero hoy no me importa
el desorden de las cosas.

El trance de la nevera
comienza a sonar como tu voz.
Las ventanas permanecen cerradas,
aquí no cabe el viento.

Crepitas en el iris
te escurres por las vertebras.
Tus dedos rozan mis labios
tu respiración pausa en el cuello.

Mis piernas se abren,
a ver si logran acortar
la distancia.

Saco la lengua y su pistilo te llama.

Mis pechos buscan tus manos,
replican su textura
en su relieve de ciruelas.

Las flores palpitan
te estamos esperando.

Hasta que suena el teléfono
y la tarde se quiebra.


VIL DINÁMICA

Hoy quiero escuchar mentiras
jugosas como entrañas y carne rosada
que se desborden ridículas por el filo de tu lengua,
y agonicen unas sobre otras a tus pies
recién paridas por su padre
tus insaciables ganas de ser alguien.

Sé despiadado, vamos, dáñame con fuerza
necesito del veneno y de tus malas prácticas.
Tu pecado es dulce como selva negra
sirope espeso y gasolina en llamas.

Tú te llamas como yo te diga
sin necesidad de preguntarte.

Dame tus palabras, ¡dámelas!
Como confites morados y negros
de un extraño en la calle
en un carro polarizado
que me jala con el dedo
y yo voy para entregarme.

No seas tonto
que este juego es mío
y ya gané
si pensaste
que me dominabas.

Qué aburrido.

Guardo con ternura
una a una tus blasfemias
calcomanías
en la puerta del refrigerador.
¿No te das cuenta?

Me haces crecer
cuando crees
que me maltratas.
Hazme inmensa
sé más potente
enorgulléceme.

Si soy franca
nunca he visto
escena tan patética.

Me amenazaste
con la vida entera,
me lo diste todo
pero fallaste.

Humillado kamikaze.

Viento inmóvil (Editorial Universidad de Costa Rica, 2020)


MARÍA MACAYA MARTÉN (San José, Costa Rica, 1991). Poeta y literata. Su primer libro de poesía, Viento inmóvil, recibe una Mención Especial del Jurado en el Certamen de Poesía 2019 de la Editorial de la Universidad de Costa Rica, y se publica a finales del 2020. Ha publicado de forma virtual en diferentes revistas literarias, y participado en varios festivales internacionales, tanto virtuales como presenciales. Dentro de ellos el V Festival de Los Confines en Honduras, durante el 2021. Es máster en Literatura Comparada de la Universidad de Oxford, en Inglaterra. Se especializó en poesía, en el simbolismo francés y el modernismo hispanoamericano. Sacó el Bachillerato en Literatura Comparada en Middlebury College, en Vermont, Estados Unidos. Fue estudiante visitante en la Universidad de Costa Rica y la Universidad de Nueva Sorbona, en París.


Cortesía del poeta Byron Ramírez

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