No conozco mi primera madrugada | Wilfrido Rodríguez

EL MUDO ACENTO DE TU ALMOHADA

No comprendo si lucho contra mi libertad
O el aliento sólo alcanza para ti
Si el tiempo atrae tus caminos inciertos
O padezco una tara irremediable
Que envenena mis sueños para amarte.

No conozco mi primera madrugada
Sin pintar la habitación con tus sueños
Sin besar tus ojos medio despiertos
Escuchando el mudo acento de tu almohada.


EL COLOR DE TU MIRADA
Podría decir que soy hombre de mar
Surcando olas ausentes de arena
Que soy un mástil con remiendo y sin vela
Resto penitente de un náufrago navío.

O simplemente gritar ¡estoy sediento!
Ante el fresco silencio de tu boca
Y el tenue color de tu mirada.

No soy hombre distinto
Reclamo bajo el pavo real del mar
Un abrazo mezquino
Que ciega en la noche profunda
Y opaca la estrella dorada.


PALINGENESIA
He parido la llama del rencor
En la penumbra del silencio
En el grito ensordecedor del qué será
Bajo el mar de las ideas que alberga
Profundos caudales de soledad
Ahogando su primer llanto
Cada vez que muero contigo.

He muerto tantas veces
Que en el velo de mi rostro
Yace el ánimo silente
Izando párpados a media asta
En sus cavernas anegadas.

He muerto rebelde
En el terreno inhóspito del orgullo
Empero
de súbito mi rostro
ya sin velo
irónico
En la entrada ocre de la morgue del desprecio
Henchido de llanto alegre encoge la risa
En cada luna de palingenesia.

He nacido tantas veces
Como velas se encienden
Entre sombras y caminos
Cada vez que muero contigo.


LA LEVEDAD DEL SEMÁFORO
Hay hombres que mueren en la ciudad
Y ciudades que mueren con las masas.

Aquí cerca todos mueren
En la levedad del semáforo.


HUELLAS DE VALLENATO
Otrora caminabas sobre piedras blancas
Y ofrendabas tus oídos
A la profundidad de los gritos
Danzantes sobre el cauce del río.

Escuchabas rumores de vallenato.

Insertabas tus radiantes planetas
En las calles vetustas
Que e alejan de la plaza
Como un estrecho hilo de poemas.

Buscabas las huellas del vallenato.

Hoy te detienes
En un callejón de adoquines
Bajo el techo cañahuate
Vertiendo en suspiros contenidos
Undívagos aromas de fritanga
Que reescriben historias cantadas.

Respira profundo
Son las notas del vallenato.

Hoy te detienes
En un callejón de adoquines
Bajo el techo cañahuate
Vertiendo en suspiros contenidos
Undívagos aromas de fritanga
Que reescriben historias cantadas.

Respira profundo
Son las notas del vallenato.


WILFRIDO RODRÍGUEZ OROZCO. (18 de diciembre de 1970, Santa Clara, Tolima). Poeta, investigador y gestor cultural cesarence. Autor del libro El tren de las pasiones colectivas (2010). Fundador de la fundación Caribe en la Sociedad del Conocimiento, organización que se ha constituido en gestora de innovación en gestora de innovación en ciencia y cultura para el caribe Colombiano desde hace seis años. Su actividad profesional como consultor en gestión pública y desarrollo territorial ha permitido explorar la realidad socioeconómica y cultural de su departamento, plasmada en varias de sus publicaciones de carácter científico. Ha desempeñado labor editorial para el observatorio del caribe Colombiano y la Fundación Caribe en la Sociedad de Conocimiento.



El tren de las pasiones colectivas, 2010

Curaduría por CAMILO MÚNERA BENÍTEZ (Magdalena, Colombia). Poeta, columnista y administrador de empresas.

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