La certeza que no dicen las palabras | Kari Krenn

DETRÁS

Reivindico el lado oculto de la luna,
la oscuridad donde no cantan los poetas;
yacen allí los sueños sin regreso,
antiguos alfabetos de ilusiones
(de los que nadie habla).

Se descuelga,
por la espalda de la luna
un apenas poema, lacerado,
con lenguaje de bolero traslucido.
Efluvio inerte,
el suicidio de una letra
que no fue capaz de escribir amaneceres
y el amor se le ha perdido,
atribulado.

Hay silencios aturdiendo en el vacío,
del espacio inerme,
de la no palabra.
No pisan ese lado los amantes.
Ningún superviviente
trepó sus latitudes.
No tiemblan primaveras,
ni florecen,
ni deja en alma viva la nostalgia.

Reivindico el lado oculto de la luna,
la oscuridad donde no cantan los poetas;
la porción geográfica que esquiva,
el vivir mil vidas
y el morir mil muertes.


SOLTAR AMARRAS

Navegué por los charcos de la culpa
y me fui muy lejos
del espacio de tu playa.
Tal vez habitaba en mí,
un espíritu de marinero triste.
Solté amarras,
de la desnuda vida de ilusiones,
de las certezas que no dicen las palabras,
de las verdades subyacentes.
No soy yo.
Es lo fugaz de mi existencia.


PLENILUNIO

Confiesan mis poros
tu mundo poseído de misterios:
las eras pervivieron en tu mirar
celeste: plenilunio y penitente.
Alquimias y conjuros,
influjos y acertijos.
Elevado sitial de los amores,
en el frágil cénit de una sola vida.
Antiguas pulsaciones,
elixires vertidos;
a tus pies ha muerto
la vanagloria del guerrero;
incrustando al cielo
las dimensiones profundas del espíritu,
los interiores fuegos del poeta.


OCASOS

Los atardeceres portan la paradoja,
de una postrera claridad
que me enceguece.
En el ocaso de mi vida
pude avizorar las estrellas
que alguna vez enhebré a mi alma.
La luna tiene páginas inconclusas:
todo lo que di,
lo que perdí,
cuánto esperé.
La tierra se ha acostado en su penumbra
y me libera del tiempo,
que envejece.


NOVILUNIO

Traduce lunas la mirada de la gente,
audacia de horizontes
donde envejece el tiempo.
Ya no sé existir por los rincones de la casa:
mi alma se ha llenado
de cotidianos vacíos.
Una parte de mí está partida:
la simple ligereza de las cosas.
No hay astros que me brillen en tus cielos,
la luna se ha apagado en tu recuerdo.
Yo era poesía,
en tu mirada…


KARI KRENN. (Córdoba, Argentina en 1970) Escritora, poeta y docente. Viajera incansable. Trabajó en zona rural y en contextos urbano marginales. Trabajó como promotora cultural en contextos sociales vulnerables. Autora del poemario “El hilo que colgaba de la luna”. Embajadora de la Fundación ALMA CÓRDOBA. Ganadora del Premio Global Icon Awards 2020. Co- conductora del programa “Horizontes de Nuestra América”, emitido por Cabina 11 Cadena Global y canal 952 ENI Netwookrs TV, México.


Cortesía de la autora

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