Arrullar la semilla que vuela | Patricia Iriarte

AL AMARTE TE ESCRIBO

Porque eres mi humedad
mi centro, mi unión con el Uno
porque mi mano se conecta a ti
en la caricia, y la tuya me sostiene
en el vuelo y en la danza.

Porque me fundo en tu cuerpo
como bañarme en un río
porque mi mano no se cansa de explorarte
mis ojos de mirarte, mis labios de libar tu
suave dulce magnífico elixir.

Porque me nutro para nutrirte
para darte mi savia
para amarte como amo la tierra
con la misma apasionada fascinación
con la misma devoción por su belleza.
Porque quiero cuidarte como a ella
verla renacer cada mañana y seguir
viéndola por siempre
compartiendo contigo el milagro del atardecer.

Porque te amo cada día de nuevo
como desde aquella tarde
en que estrené tu amor.
Por eso, mi siempre volcánica criatura
mi tallo al viento, mi susurro, mi risa, mi grito, mi paz.
Por eso al amarte te escribo
y al amarme me lees, aún
sin que medie palabra.


EQUIPAJE

Cómo pesa, amor
este equipaje de regreso.
Todo esto de mí
que había en ti.
Cómo pesa.


DE LUNARES Y DE LUNAS

Llegué preguntando dónde estaba
la casa de los ángeles heridos
y me invitaste a entrar.
Quizá reconociste en mí a uno de ellos
o tenías tú también un ala rota.

Abordé tu cuerpo
y descubrí
la geometría celeste
que dibujan tus lunares.

Encontré en tus ojos
escondido,
un árbol de castañas.
Y reconocí en tu corazón
el mayor de los tambores
de la tribu.

Yo vengo a ti
para tocar en él y desatar la lluvia.
Para tentar
en el mapa de tus manos
a los demonios de la risa.

Aquí estoy, criatura de lunares y de lunas
tú que conoces el lenguaje de los bosques
ayúdame a leer en este rastro de hojas secas.


EL MISMO RÍO

Aguas arriba
la vida profanada se descuaja en sangre.
Vegetal y humana sangre
de las tierras arrasadas.

El plasma se ha mezclado con el río
y los niños se bañan en ese flujo atroz.

Las mujeres bajan con la ropa sucia
para lavarla en la corriente
sin imaginar
cuánta culpa pondrá ella
sobre la piel de los suyos.

Las niñas llevan a casa el agua cruda
para cocinar el alimento
y es así como el pescado
acaba hirviendo en sangre,
sedimento y vergüenza.

La lluvia cree limpiarlo todo
pero en realidad, todo lo ignora,
en su infinita inocencia.


ÁRBOL, PÁJARO, NIDO

Esta mañana el ajetreo de los pájaros me resulta insultante. Son casi las once y divago, me distraigo y me debato entre hacerme el desayuno y estrenar los libros relucientes.

Qué hago aquí, me pregunto, como si tuviera una respuesta. Como si tuviera que tener una respuesta. Son casi las once y los pájaros parecen recién levantados. Vuelan por todas partes, diseminando semillas y anunciando algo de lo que no nos percatamos; discutiendo, silbando, resolviendo cosas del almuerzo, supongo. ¿No era pues, al amanecer cuando encendían sus gargantas para después volverse invisibles entre el rumor de la ciudad, hasta la hora del ocaso?

¿Qué hago yo aquí, ociosa, inútil y humana entre tantas aves laboriosas que no cesan de poblar esta mañana? Por todas partes se escuchan; por el manglar, por la playa, por la avenida; alargando el día con su sola presencia, con el solo sonido de su palabra: pájaro, que es toda música y libertad, libertad y desorden en las horas.

Pájaro, árbol y nido se confabulan en un himno elemental, en una imagen esencial de la naturaleza que persiste en su quehacer, en su milenaria colaboración para producir más árboles, más pájaros. Para arrullar la semilla que vuela y luego se sumerge en la tierra oscura y tiembla y se deshace en hojas que guardarán al nido y así pueda producirse, entonces, una mañana como esta en la que no me queda más remedio que escribir este poema.


PATRICIA IRIARTE DIAZ GRANADOS.  (Sincé, Sucre). Comunicadora Social de la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, y Magister en Estudios del Caribe de la Universidad Nacional de Colombia. Trabajó por más de una década con el Observatorio del Caribe Colombiano. Docente de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico, gerente del Fondo Mixto de Cultura de Sucre y editora de un importante número de libros para diversas entidades públicas y privadas. Sus publicaciones en poesía incluyen: Mal de amores (1992), Territorio de delirio (1998), Libro de viaje (2008) y Los cuartos de la casa (2017). En periodismo se destacan Manual para cubrir la guerra y la paz (1999) y Totó, nuestra diva descalza (2004 y 2011), mientras que en investigación figura Los usos del audiovisual en el Caribe colombiano (2011). Sus poemas y trabajos periodísticos figuran en varias antologías nacionales e internacionales, entre ellas Como llama que se eleva y Queda la palabra yo.


Cortesía de la autora

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Web construida con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: