No estoy listo para Colón y las violaciones | George Wallace


PONER LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES

no yo, que nunca supuse un lugar entre Dios y el hombre, que no toleré matanza alguna, que jamás deseé tanto que vulnerara la suave carne de sus hermanos y hermanas

que nunca sentí el enfermizo y verde pulso del dinero
y temblé ante una terrible vida en el útero sangrante
(donde la sangre de mi propio corazón debería latir
donde, en lugar de la basura cayendo, desde la cima de la ciudad
debería haber lluvia, la cosecha de esta nación soberana
la soberanía del pueblo, lluvia a cántaros en igual dimensión)

no, no yo, un profesor de nada, un alborotador de avisperos
un estudiante de la revolución en las calles que son del pueblo
(y, por lo tanto, también mis calles) ⠀⠀⠀⠀⠀⠀y que son literatura
no yo, que conozco el privilegio
y expuse mi hermandad al dolor
y no, no estoy poniendo los puntos sobre las íes

incluso estas palabras, regresan a mí desde las sucias paredes de tu paraíso yanqui

CABBAGES AND COBBLESTONES

No I, who am not throwing cabbages and cobblestones, nor my cheekbone boot-pressed into my eye sockets, sight smoothed to blindness, trained to the heel, while mine are the feet of the shoddy and the naked generations, treated like mules, loathsome but useful;

The unwelcome, the marginalized, interchangeable, in every language;

The exiled or casually abused, fed hand to mouth or not at all, what words not dared be spoken, what lips of fear, fear of the whip, fear of the noose, fear of the tall carriage wheel;

No I, who am not held at bayonet length from a fair share in the wealth of nations, robbed of my place upon the land, controlled by death threat;

Held down by the few, tilled
like the many, mined like mountains,
fired and fueled and assembly-
lined into dust (which joins
with dust and is the dust of
brotherhood and history
and stirs, eternal;

No I, who never held capitalism’s baby to my swollen breast and taught it to laugh at the suffering of my brown-skinned brothers and sisters;

Nor felt the sharp point of government’s pen settle the distance between the sweat of my body and my own sweet destiny and ownership thereof, and the land which belonged to all our ancestors and is ours, and the rights and all human dignities appertaining (I am expendable — the laws which rule and the justice which holds sway are used to silence me);

No I, who have never mounted the white horse nor made dominion over earth, never owned but was subject to and chattel of and denied every scrap and mote of grain stolen from my hand without pretense, by simple extortion, no return save in the bitter coinage of the realm, one nation under the vengeful eye of a redneck god and his trigger-happy parishioners;

Who never presumed a place between god and man, who brooked no carnage — who never

gratified selfish desire in the soft flesh of my brothers or sisters;

No I, who never felt the sick green pulse of money quivering to horrible life in my poor bleeding womb (where my own heart’s blood ought to pulse,

Where instead of garbage washing down from the high end of town there ought to be rain, the vintage of this our sovereign nation, the people’s sovereignty, rain washed down, in full flow, in equal dimension);

No I, a professor of nothing
a troublemaker, a student
of the rising in the streets
which are the people’s (and
therefore also my streets),
and which is literature;

I, who know privilege and set forth brotherhood to pain

No I am not throwing
cabbages and cobblestones
or even these words

back over the filthy walls
of your Yanqui paradise


UN OCÉANO DE YERBA QUE NO TRIUNFA SOBRE EL PROGRESO

esta era mi América, un océano de hierba
una montaña de piedra, una corriente de lava
y vapor, un continente de linces y conejos de nieve y cucos
diálogo de cascadas unidas bajo las secretas cuevas subterráneas

serena tierra, contemplativa, mi América, sin mí en ella
campo de aterrizaje para aves rapaces
obesidad de pájaros correcaminos
pecho alto, descalzos caballos
inestable tierra en cadena profunda de sueños

no estás lista para ser despertada por el hacha o el ara
por el látigo o la silla de montar, ni por la iglesia de férrea cerviz
no estás lista para los balazos de los campesinos
desde los barriles y los cactus, entre las cornamentas
de las paredes del granero, las rampas de velocidad
y las vallas entre los pinos… todavía no, todavía no

esta era mi América, antes de todo eso
los picos de las montañas se echaban humo entre ellas
en sus entrañas de magma, alce, oso negro, ciervo
especies apacibles en una insolente tierra

no estoy listo para Colón y las violaciones
ni para Andrew Jackson o El Camino de las Lágrimas
tampoco para Horace Greeley
o la errancia y la locura del francés
envuelto en míseras pieles

no estoy listo para el manso Reagan
el circo de armas de Will Bill Hickok
ni para los rifles de 35 mm que explotan
como el furioso rocío de la candidiasis

o para las represas o las muelas abrasivas o
los parques de oficinas o los colchones de muelle
o las pinchadas llantas de goma

⠀⠀⠀(en la versión cinematográfica, somo una bella nación, pero lastimada por ⠀⠀⠀tener un corazón de oro. Un corazón que busca la libertad o al amor. Y Marilyn ⠀⠀⠀Monroe endereza sus bonitos hombros, salta de la camioneta, se contonea a ⠀⠀⠀través de los fatídicos 50 metros del desierto de la Nevada, y, finalmente, Clark ⠀⠀⠀Gable termina de someter al último de los caballos salvajes)

esta es mi América, una amalgama de
dioses e idiomas, sin lengua europea
los arroyos hablaban como la trucha y el salmón
occidental que cruzó los océanos
los cañones vacíos hablaban como los cañones vacíos
los perros de la pradera escuchaban el viento de la pradera
ahora, estamos hasta el cuello del estropicio
y es domingo en el hiriente fango
las campanas de la iglesia tañen como tazas rotas

¡sigue adelante con tu maloliente estafa, América!
con las retroexcavadoras y las trampas de castores
con las segadoras y el zumbido
ara con tus manos ahuecadas, con la firmeza de tus orejas
muerta para cualquier cosa, excepto la voracidad

fuiste el hogar de un volcán, ahora un terreno para rumiar

un océano de hierba que no triunfó sobre el progreso

la fragua de las tribus nómadas se convirtió en un saqueo

AN OCEAN OF GRASS BUT NOW IT IS PROGRESS

This was my America, ocean of grass, mountain of rock,
rushing volcano of lava and steam, continent of lynx and
snowrabbit and cuckoo, undisturbed land, contemplative,
conversation of waterfalls linked to each other by secret
underground caves; my America, without me in it, landing
field to raptors, fat with running birds, chest high, horses
unshod, an unsettleable land in its deep chain of sleep,
not ready to be woken to ax or plow, whip or saddle, nor
stiff-necked church, not ready for redneck bulletholes in
barrel cactus, antlers nailed to barn walls, speedtraps and
billboards among the pines, not yet, not just yet;
This was my America, before all that, mountainpeaks
fuming at each other, entrails of magma and smoke,
elk, deer, blackbear, gentle species in an ungentle land,
not ready for Columbus and rape, not ready for andrew
jackson and Trail of Tears, nor Horace Greeley and go
west young man, nor the frenchman’s rough wandering
madness, draped in wretched pelts;

Not ready for smooth-talking Reagan, Wild Bill’s circus of guns;
or 35-millimeter action rifles exploding like furious candydrops
or milldams or grinding wheels or office parks or sprung mattresses
or dead rubber tires;

(In the movie version we are a beautiful but damaged nation
with a heart of gold, seeking freedom or love, Marilyn Monroe
squares her pretty shoulders, leaps out of the pickup truck,
shimmies across 50 fateful yards of Nevada desert, and stops
Clark Gable from harvesting the last of the wild horses);

This was my America, a different set of gods and god
languages, no European tongue; streams spoke like
trout, western salmonback cruised the oceans, and
empty canyons spoke like empty canyons, prairie
dogs listened to the prairie wind;

And now we are neck deep in the damage, and it is Sunday
in the rankling mire, churchbells ding like broken cups;

Plow on with your fetid swindle, America! with backhoe and
beaver trap, with combine and drone, plow on! with hands
cupped tightly to each ear, dead to anything but your own
appetite,

A volcano lived here once but now it is grazing land

An ocean of grass, but now it is progress —

Nomadic tribes lived here once but now it is plunder


BAJO UNA CUBIERTA DE HOJALATA EN LA LLUVIA TROPICAL

tomaron a tus hijos de los brazos de su madre
y los envolvieron en las frías láminas de hormigón
tomaron el pan de la boca de tus hijos
y los arrojaron a los cuervos, rodeando el río Potomac
se apropiaron del sudor en el cuello de tus hijos
de la visión de los ojos de tus hijos
desvalijaron los músculos, la espina dorsal
los pusieron a trabajar en sus respetables jardines
jardines de cocaína, arroz, algodón, caña
jardines para las manzanas en sus árboles
para la ensalada en sus vajillas
campos de lechuga, tomate, repollo, maíz amarillo
bonitas rosas amarillas en los jardines de Texas
cosecharon las lágrimas de tus hijos
amarillas, como todas las lágrimas de los pobres
que yacen en todos los pisos del mundo
al margen del sol, cautivos en cada
prisión y barrio de la historia colonial
sustituyeron el sexo de tus hijos con sucias mentiras
y las semillas del espinazo de tus hijos
usurparon también, las esparcieron de un tirón
como fertilizante sobre sus campos
tomaron los dedos de las manos de tus hijos
y los envolvieron con plástico transparente
bien apretados para el mercado
robaron el aliento a los pulmones de tus hijos
la inocencia de sus sueños
luego, subastaron las sobras de tus hijos

cuerpos bajo una cubierta de hojalata en la lluvia tropical

UNDER A TIN SHED IN THE TROPICAL RAIN

They took your children from their mother’s arms,
& wrapped them up in sheets of cold concrete.
They took the bread from your children’s mouths
& fed it to the crows along the Potomac for spite.
they took the sweat from your children’s necks
they took the vision from your children’s eyes.
They took your children’s muscle & backbone &
they put them to work in their serious gardens.
for cocaine, for rice, for cotton oil, cane sugar.
for apples on their trees, salad on their plates.
lettuce fields! tomatoes, cabbages, yellow corn!
pretty yellow roses in the gardens of Texas!
They harvested the tears of your children, yellow
as all the tears of all the poor lying on all the floors
of the world, out of the reach of the sun, captives
in every prison and slave quarter of colonial history.
they replaced your children’s sex with their filthy lies.
& the seed from your children’s loins, they took
that too, spread it for fertilizer in their pulling fields.
They took the fingers from your children’s hands,
wrapped them up in clear tight plastic for market.
They took the breath from your children’s lungs,
the innocence from your children’s dreams &
then they auctioned off the rest of your children’s
bodies under a tin shed in the tropical rain.


GEORGE WALLACE, nacido en Nueva York, es un poeta y difusor de poesía. Obtuvo residencia en Walt Whitman Birthplace y fue el primer poeta laureado del condado de Suffolk. Es autor de 36 libros de narrativa y poesía, publicados en Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Macedonia e India. Es una figura prominente en la escena de la actuación de poesía de Nueva York. Durante mucho tiempo viajó internacionalmente para actuar, dirigir talleres de escritura y dar conferencias sobre temas literarios. Enseña escritura en Pace University (NYC) y en Westchester Community College. Ha realizado residencias de investigación en el Centro de Estudios Helénicos de Harvard en Washington DC. Ha trabajado como voluntario del Cuerpo de Paz, administrador de atención médica, organizador comunitario, periodista comunitario, oficial médico militar en servicio activo e historiador local. Su trabajo se recopila en la Colección de Secciones Especiales, Instituto de Estudios LI de la Universidad de Hofstra. George es editor de Poetrybay.com, coeditor de Great Weather for Media y editor de Long Island Quarterly y Walt’s Corner, una columna de poesía semanal en The Long Islander, un periódico comunitario fundado por Walt Whitman en 1838.


Versión al español de María Del Castillo Sucerquia













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