La muda oración de la raíz | Hedy Habra

BRICOLAGE

cada día, ve más profundo
en el bosque y recolecta bellotas
ramitas, espinas, caídas hojas
una aguja de pino, un rizo de helecho
un nido de pájaro, una pluma perdida
el aire primaveral, el aire caliente, el aire húmedo
una gota de lluvia, un toque de azul una onda
y, por qué no, el silencio
de tus pasos sobre el musgo
el temblor de las hojas, al anochecer
contra la negra corteza

ponlo todo en una bolsa, agítalo
y volverás sobre tu paso
dentro del claro, oirás inquietos vuelos
verás la lluvia oscurecer la cubierta
las aplanadas hojas del roble
el silencio de los hijos
la respuesta a la muda
oración de la raíz

BRICOLAGE

Go every day a little deeper
into the woods, collect acorns,
twigs, thorns, fallen leaves,
pine needles, a fern’s curl,
a bird’s nest, a lost feather
spring air, hot, humid air, a raindrop,
a touch of blue, a ripple,
and why not the hush
of your steps over moss,
the trembling of leaves
at dusk against black bark?

Put it all in a bag and shake it:
you will retrace your step
within the clearing, hear frightened
flights, see the rain darken the deck,
flatten oak leaves, silence sons,
answer the root’s mute prayer.


INICIACIÓN

Después de La reminiscencia arqueológica de Dalí

Una vez, hijo mío, estas llanuras se balanceaban junto al dorado trigo. Luego de las lluvias estacionales aparecían tonos púrpuras como una oración por la cosecha. Ahora, el horizonte se ha teñido, hasta el fondo, de un lavado azul. El día parece impregnado de vívida aguamarina, como si el mar hubiera decidido mirarnos desde arriba. Al otro lado del valle, se encuentran las gigantes esculturas de un hombre y una mujer, con la cabeza inclinada, desde tiempos inmemorables. Un petrificado indicio de lo que la humanidad fue capaz de lograr. Desde entonces, no han caído gotas de agua, ninguna semilla ha desplegado sus alas, ya no hay campesinos encorvados en el campo, sólo estos remanentes de un pasado en que podíamos comer de nuestro sudor. Ahora, nos apoyamos en palabras no dichas, acalladas por los colores, que sólo se tornan móviles cuando las luces se apagan en la galería. Estamos condenados a observar la esterilidad que Dalí creaba a nuestro alrededor.

Ven, hijo, demos la vuelta a las ruinas humanas, tomados de la mano, descansemos bajo el frescor de su alargada sombra: entremos por las arqueadas puertas y subamos por las escaleras interiores para disfrutar de la increíble vista que ofrece el hueco corazón del hombre y los generosos muslos de la mujer. Incluso, vayamos más alto en la curva de sus manos sostenidas como un recipiente que recolecta el rocío de los pájaros que anidan en las fisuras de las piedras. Mira, hijo, sólo ahora podremos movernos, con libertad, sobre el lienzo. Sigamos la frágil luz que se filtra a través del toldo azul celeste. ¿Ves cómo se abre el camino hacia las acogedoras puertas? Démonos prisa antes de que la vida se reanude en los pasillos y alguien se dé cuenta de nuestra ausencia.

INITIATION

After Dali’s Archeological Reminiscence  

Once, my son, these plains were swaying with golden wheat, purple hues would appear after seasonal rains as a prayer for harvest. Now the horizon has become deeply dyed in laundry blue, the day seems steeped in vivid aquamarine, as though the sea had decided to look upon us from above. Across the valley stands the colossal sculptures of a man and a woman head bent from time immemorial, a petrified proof of what mankind was able to achieve. Since then no drops of water have fallen, no seed has unfolded its wings, there are no longer workers bent in the fields, only these remnants of a past when we could eat from our sweat. Now we rely on words unsaid, stilled by colors, only allowed to move when lights are out in the gallery, condemned to observe the barrenness Dalí created around us.   

Come, son, we shall circle the human ruins, hand in hand, rest under the coolness of their elongated shadow: we can enter the arched doors and climb the inner stairs to enjoy the breathtaking view from the man’s hollow heart and the woman’s generous thighs, even reach higher into the curve of her hands held like a vessel gathering dew for the birds that nest in the fissures of the stones. See my son, only now can we move freely about the canvas. Let’s follow that fragile light filtered through the cerulean canopy; see how it leads the way to the inviting doors? Let’s hurry before life resumes in the hallways and someone notices our absence. 


¿O CÓMO DESCENDER A LA DESNUDEZ DE LO ESENCIAL?

Después de La vagabunda de Remedios Varo

Continuó su retiro de habitación en habitación, sentía el peso de todos los muebles y recuerdos, los miraba como parientes difuntos. La casa parecía envolver las capas del tiempo a su alrededor, lo confinaba dentro de una cápsula a punto de estallar. Durante un tiempo, sólo transitó por su habitación y la cocina. Finalmente, se retiró a la terraza de cristal. Las paredes colmadas por estanterías lo reconfortaban mientras yacía en el sofá de mimbre frente al ventanal. Pronto, notó que necesitaba menos comida y un cambio de ropa.
Las plumas parecían salir de sus huesos, le provocaban un ascendente anhelo por abrazar los movimientos del viento. Trató de deshacerse de las plantas, de los archivos, de las fotografías que sobraban en los álbumes abandonados. Ordenó los libros que sabía nunca más leería o releería. Luego, llegó el día en que, incapaz de romper todos los lazos, se aferró a su gato atigrado, al retrato de una mujer, a una orquídea de morados labios, a varios libros. Todo lo que pudiera esconder bajo sus fuertes alas. Cerró la puerta de un tirón y se marchó.

OR HOW CAN WE EVER DOWN TO THE BARE ESSENTIALS?  

After’s Remedios Varo Vagabond

He kept retreating from room to room, feeling the weight of all the furniture and mementos staring at him like deceased relatives. It was as though the house wrapped layers of time around him, confining him inside a pod about to burst open. For a while he’d only use his bedroom and the kitchen. He eventually retreated to the sunroom. Its walls lined with bookshelves comforted him as he lay on the wicker couch opposite the bay window. He soon realized he needed fewer meals and only one change of clothes.  
Feathers seemed to grow out of his bones, filling him with a desire to embrace the movements of the wind. He tried to get rid of plants, of his archived papers, of the photos that couldn’t find their place in the abandoned albums. He sorted out the books he knew he’d never read or reread. Finally, the day came when unable to break all ties, he clung to his tabby, the photo of a woman, a purple-lipped cattleya, a few books, anything he could hide under his strong wings, slammed the door and left. 


EL SABOR DE LA TIERRA

dos cervatillos cruzan el arroyo
uno de ellos se detiene
enlaza su reflejo en el espejo de agua
con la punta de su lengua
los mundos paralelos se funden
en la línea de quiebre
de una imagen doblada

una frase musical se adhiere a la piel
abraza el viento las ondas
las líquidas dunas lamen la costa
humedecen los arbustos silvestres
las semillas y los volcados pensamientos

los iridiscentes colibríes se ciernen
sobre las flores de iris púrpura
al primer toque del arroyo la orilla es fiel
como primer amor nutre los zarcillos
que se elevan en la verde llama

nunca olvidada como el sabor de la tierra

un desierto ansía un oasis
un cervatillo se funde con la música de una fábula
una gacela, los nuevos recuerdos
el mapa de rizomas que se retuerce

se ancla más lejos con cada brote
que se extiende desde nuestro lugar
de nacimiento hacia todos
los lugares donde hemos vivido
¿hay ahora alguna diferencia si la raíz recuerda?

THE TASTE OF THE EARTH

Two fawns cross the creek. One of them pauses, linked 
to his mirror reflection by the tip of his tongue, parallel 
worlds merge on the fault line of a folded image.
 
A musical phrase sticks to your skin, the wind espouses 
ripples, liquid dunes lick the shoreline, give moisture to 
wild brush, blown-over seeds and thoughts. 

Iridescent hummingbirds hover over purple iris blooms. 
The shore is faithful to the stream’s first touch. Like first 
love, it nourishes tendrils rising into a green flame, 

never forgotten like the taste of the earth. A desert thirsts 
for an oasis, a fawn melts into the music of a fable, 
a gazelle, new memories map rhizomes twisting, 

anchoring us farther with each shoot spreading from our 
birthplace to everywhere we’ve lived, to where we live 
now, and does it make a difference if the root remembers? 


HEDY HABRA es una poeta, artista, traductora y ensayista libanés estadounidense, de origen libanés, nacida y criada en Heliopolis, Egipto. Es autora de tres colecciones de poesía, la más reciente, The Taste of the Earth (Press 53 2019), ganadora del Silver Nautilus Book Award, mención de honor del Eric Hoffer Book Award y finalista del Best Book Award. Tea in Heliopolis ganó el premio al mejor libro y Under Brushstrokes fue finalista del premio al mejor libro y el premio internacional del libro. Su colección de cuentos, Flying Carpets, ganó la Mención de Honor del Arab American Book Award y fue finalista del Eric Hoffer Award. Su libro de crítica, Mundos alternos y artísticos en Vargas Llosa, examina los aspectos visuales de la narrativa peruana del Premio Nobel. Dieciséis veces nominada al Premio Pushcart y Mejor de la red, y ganadora del Premio Nazim Hikmet, su trabajo multilingüe aparece en numerosas revistas y antologías. https://www.hedyhabra.com/


Versión al español de María Del Castillo Sucerquia










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