Tu lengua era una fiesta | Ricardo Plata

ORACIÓN DEL ABANDONO

Nunca me desprendí
de los amores,
pienso en el abandono
como un pretexto para volver,
para que el tiempo haga del pecho
un páramo de esperanzas abiertas.
Pienso en el abandono
como una noche de tres puntos suspensivos
que abre la ventana del llanto.
Las personas que me amaron
me veían como una casa alta,
de tres pisos
que puedes abandonar.
Se fueron dejando las cerraduras abiertas
porque saben que no tengo
la fuerza de cerrar puertas.
Siempre fui el preludio
para que ellas encontraran el amor,
el sitio donde concurrían llorando,
el lugar donde envolvían su corazón.

Cuando se marcharon,
también quise deshabitar mi persona.


HAY OLORES QUE TE RECUERDAN A TU PRIMER HOGAR

Para Mateo Mansilla

Hay olores que te recuerdan
a tu primer hogar,
al árbol de duraznos
en donde creciste tratando de alcanzar
la rama más alta.
Hay espasmos en el aire
que te llevan al rumor del primer secreto,
la primera confidencia
en donde tu lengua era una fiesta,
hay personas que te recuerdan tu infancia,
los días de colegio
y los honores a la bandera.
Todo era aromatizado por lo nuevo
y lo nuevo te atemorizaba
porque era incertidumbre.

La alegría de correr por los pasillos de la casa,
de levantarte temprano los sábados
para encender los ojos del abuelo
antes de que la tierra apagara su cuerpo.
Hay personas que son casas y patios
en donde habitas
y recuerdas esa temporada en donde una cicatriz
intangible aromatizó la soledad de tu pecho.

Hay personas que son memoria
y árboles a los que te abrazas,
en donde brincas una cuerda
atada al recuerdo.
Hay personas que son esperanza y vacío,
alteran el mecanismo de los días
para confesar que la felicidad
es la siguiente carta
y estarán junto a ti.
Todo terminará, el sueño vendrá de golpe
y descansarás en una habitación
en personasque te recuerden
el sabor de un durazno que alzaste del pasto.
La fruta no cae lejos del árbol.


QUÉ ACTO TAN INSOLENTE VESTIRSE DESPUÉS DEL SEXO

Qué acto tan insolente
vestirse después del sexo,
cualquier palabra desmantela
el cuadro de los cuerpos trenzados,
porque lo único que nos queda
es vestirnos para tomar vagones diferentes
y despedirnos con un obscuro beso en la mejilla,
que sabe a sudor y a carne después del coito.
El cuerpo es una llama
que se extingue a las cinco horas
en una habitación alquilada para tocarnos,
para escuchar la conversación de nuestros ombligos.
Las caricias ya no soportan más,
y la soledad nos reclama
la hora de partida
de buscar las prendas arrojadas al suelo
de vestirnos tímidamente
sin mostrar la parte del cuerpo
que ocultamos durante el asalto.


MIS PADRES ME TRAJERON A LA VIDA PARA MORIRME

Para mi madre

Mis padres me trajeron a la vida para morirme;
sin embargo, adoro el tiempo antes del día de la sentencia.
Hijo de una universidad de herencia pública,
todos los días salgo a perseguir autobuses
para alcanzar mis sueños.
Estudiante desde los cuatro años;
mi memoria conserva jardines de papel maché
y de jirafas de fomi en escala.
Nací en el invierno de un año lleno de nueves,
la verdadera fecha de mi nacimiento
fue el primer derrumbe del corazón,
ese día llovió, la vida me bautizó,
y dijo: “bienvenido”.
A los dieciocho años me aventaron al mundo
con sólo una tarjeta de mayoría de edad,
a una selva de cláxones y de golpes;
ningún colmillo ha tocado mi carne,
yo también tengo rayas en la espalda
como los tigres
, grité en las avenidas.
Tengo veintitrés años y no tengo nada,
mi esqueleto está hecho de pan y promesas

y mi futuro es una preocupación
que nunca me sobrevive.


BOCA ABAJO LA DELGADEZ DE TU CUERPO

Se repite en las sábanas.
De pronto recuerdas la canción que nos unió
en aquel verano donde, a tus veinticinco años,
consumíamos el polvo del aburrimiento.
Cada espejo de tu habitación
aprende tu silueta en lencería,
y tú piensas que debes dejar los cigarrillos,
dejar correr las canciones del estéreo
mientras nuestros labios se encuentran
subiendo los peldaños del beso.
Y piensas en la vida como una película
ambientada mientras tú me besas.
Aterrada me preguntas sobre el amor
en ese rio de causalidades
en donde cada mes nos sumergimos.
Ahora te has percatado
de que el disco dejó de tocar,
y piensas que nuestro amor
dura más que cualquier álbum de Beach House.
Te has dado vuelta en la cama,
tu espalda es un mar transparente de plegarias
que entienden mis deseos,
mientras la fotografía de tu novio
nos ve abrazados.


RICARDO PLATA es un escritor nacido en Ciudad de México (1994). Estudió la Licenciatura en Letras Hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana. Es autor del poemario Para habitar mi nombre y becario del festival Interfaz: Los signos en rotación. Es fundador y director general de la Revista Literaria Cardenal y del Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes de la UAM-I. Ha sido publicado en revistas como: Círculo de poesía, Punto de Partida, Buenos Aires Poetry, Atunis Poetry de Belgica, Sahitto de Bangladesh y Mood Magazine.





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