La niebla es el abrigo del torrente | Ángel Marcel


LA NEBLINA ES METÁFORA Y YA NO EXISTE

Nada ha cambiado aquí. Nada ha pasado.
La torre sigue firme en su cimiento.
El mundo sigue siendo lo que ha sido.
No hay para qué llorar ni hacer silencio.
No hay para qué decir palabras tristes.
No enlutes el acento con que me hablas.
No hay para qué decir frases solemnes.
Llámame por el nombre que me has dado
siempre. Háblame como me has hablado
desde que, al fin, los dos nos conocimos.
No es que haya estado afuera largo tiempo.
He estado solo fuera de tu vista.
Te espero. No estoy lejos, en la orilla
de enfrente, frente a ti, frente a tus ojos.
Si no me ves, enjúgate los ojos,
o espera que la bruma se despeje.
La niebla es el abrigo del torrente.
La neblina es metáfora y no existe.
La muerte es solo un cambio de aposento.
Nada ha cambiado aquí. Sigo a tu lado.


PARA PODER HABLAR DE VEZ EN CUANDO

Si te vas a morir, no vayas lejos.
Está bien a la vuelta de la esquina.
Mejor, entre la alcoba y la cocina.
El más allá es capricho de los viejos.
Tenemos el país de los espejos
en el cuarto de baño, la cortina
de océanos distantes, la neblina
de la ducha caliente. Aparejos
de pesca en tierra firme y de velero
con el solo recurso de la alberca,
y barcos de juguete navegando
en este mar atlántico y casero.
Si te vas a morir, quédate cerca
para poder hablar de vez en cuando.


ESTÁ BIEN QUE TE VAYAS, COMPAÑERA

Baja primero tú. Si yo pudiera
dar crédito a mis pasos, bajaría.
Baja primero tú con alegría
mientras, firme, sostengo la escalera.
Está bien que te vayas, compañera,
a preparar las rutas de llegada,
los túneles de escape, la brigada
que nos pondrá mañana en la frontera.
De Operación Poética Encubierta
suele la muerte hablar en estos casos.
Será mejor decir de esta manera:
El cojo ve con claridad incierta.
Tengo el valor para seguir tus pasos;
ahora sí, sostenme la escalera.


NO SE MOLESTA EL ÁRBOL

No se molesta el árbol porque el nido
tejen las aves entre la espesura;
ni se llenan los bosques de amargura
cuando tomamos de su fruto herido;
ni el lamento del lago hemos oído
si el caminante calma la locura
de su anchurosa sed y en la llanura
de cristal, bebe el agua y el olvido.
Si el buen amor es sed y frío y ansias
de lentos sacrilegios y fragancias
(hambre de violación del paraíso),
el buen amante es árbol que depara
sombra a la piel viajera y agua clara
para que tú la bebas sin permiso.


Y ERA DIOS QUE ESTABA ENAMORADO

Refiere una leyenda que la luna
se fugó con los astros a una fiesta;
y que la noche airada y descompuesta
no los pudo encontrar por parte alguna.
Fueron los nombres signos sin fortuna,
la palabra perdió la orilla opuesta;
dormitaba el silencio en la funesta
quietud intemporal de la laguna.
En vano la razón de la tragedia
un sabio consultó en la enciclopedia,
en los nombres oscuros y en el Hado.
Y un desdichado amante que moría,
descubrió la verdad de la anarquía,
y era que Dios estaba enamorado.


ÁNGEL MARCEL (Pompilio Iriarte Cadena) Nació en Neiva, Colombia. Es profesor, escritor y poeta. Licenciado en Español por la Universidad Pedagógica Nacional y Master of Arts por la del Norte de Iowa, Estados Unidos. Enseñó literatura en la Universidad Externado de Colombia, humanidades en la Universidad Central y en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, y fue director de los Departamentos de Humanidades de la Escuela Colombiana de Ingeniería (1998-2001) y del Politécnico Grancolombiano (2001-2007), Institución Universitaria de la que también fue hasta 2012 su Director Cultural. Ha sido, además, maestro de literatura en la Universidad Pedagógica Nacional, que en 1980 editó y publicó su primer poemario Una pausa total. El Gimnasio Moderno del que es profesor desde 1972, publicó en el 90 su segundo libro Transgresión y anacronismo, con el que había obtenido dos años antes la primera mención de honor en el Primer concurso hispanoamericano de poesía “Octavio Paz”, y en el 89 el Primer premio nacional de poesía “Alférez Real”. En 1991 le fue otorgado el Premio Nacional de poesía “Carlos Castro Saavedra”. En 1997, bajo el título de Obra poética, el Gimnasio Moderno recogió su obra poética completa. Coautor de numerosos libros de texto para la enseñanza del español, editados por Norma, fue también hace unos años asesor del presidente de la República. En la actualidad, es profesor del Gimnasio Moderno.




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